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PREGUNTAS FRECUENTES

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Preguntas Frecuentes Preguntas Frecuentes

INFECCIONES GENITO-URINARIAS

La vaginosis bacteriana es la infección vaginal más frecuente en las mujeres de 15 a 44 años.

Se produce en general en mujeres sexualmente activas y está asociada a un desequilibrio entre las bacterias “buenas” y las “malas” que normalmente se encuentran en la vagina de la mujer.

Al modificarse la proporción entre los Lactobacillus y otras bacterias se produce la proliferación masiva de una flora mixta de carácter anaerobio que segregan poliaminas provocando una reacción inflamatoria y un aumento del pH.

Las vaginosis afectan en general a un tercio de las mujeres sexualmente activas.

Aunque puede pasar desapercibida en ciertas mujeres, normalmente se manifiesta mediante irritación local y secreción maloliente (olor a pescado).

Aunque no se trate de una infección de transmisión sexual (ITS), puede favorecer el desarrollo de ITS como el herpes o el VIH.

Las ITS son las infecciones de transmisión sexual. Seguramente oíste hablar de enfermedades como HPV, VIH/Sida, gonorrea, sífilis o clamidia.

Podés contraer una ITS cuando tenés sexo vaginal, oral o anal sin protección, es decir, sin condón o preservativo con alguien que tiene una ITS.

Puede resultar difícil saber si alguien tiene una ITS ya que muchas ITS tienen solo síntomas leves o ningún síntoma en absoluto. Cuando las mujeres tienen síntomas, pueden confundirlos con otras cosas, como por ejemplo infección de las vías urinarias o candidiasis vaginal.

Cada ITS causa problemas de salud diferentes en las mujeres. Ciertos tipos de ITS no tratadas pueden causar:

-Problemas para quedar embarazada o infertilidad permanente.
-Problemas durante el embarazo y problemas de salud en el feto.
-Ciertos tipos de cáncer, como el cáncer de cuello uterino.

¿Picazón, ardor, leucorrea? Hablemos de CANDIDIASIS como una posible causa:

La ruptura del equilibrio de la microbiota vaginal favorece el desarrollo de la candidiasis vulvovaginal (CVV), una infección fúngica frecuente de la vulva y la vagina que afecta a entre el 70 % y el 75 % de las mujeres, en al menos un episodio a lo largo de su vida. Se caracteriza por prurito acompañado de ardor, eritema y leucorrea (flujo blanquecino parecido al yogur).

La CVV se debe, en la mayoría de los casos, al hongo Candida albicans presente de forma natural en la microbiota vaginal e intestinal. Tras una disbiosis, se rompe el equilibrio de la flora vaginal y la Candida albicans prolifera de forma anormal provocando el desarrollo de esta patología.

Este desequilibrio de la microbiota vaginal puede provenir de diferentes orígenes:

1) Cambios en pH vaginal (que se vuelva menos ácido).
2) Cambios hormonales (embarazo, uso de anticonceptivos, menopausia).
3) Cambios en la flora bacteriana (uso reciente de antibióticos, corticoides).
4) Disminución del sistema inmune: personas con VIH, cáncer, diabetes, obesidad)

El tratamiento habitual de la candidiasis vulvovaginal es tópico mediante el uso de óvulos vaginales y cremas antifúngicas. También es posible el tratamiento oral aunque está más orientado a las infecciones recurrentes que necesitan un tratamiento más prolongado. En estos casos es fundamental recuperar la microbiota mediante el uso de probióticos. Consultá siempre con tu ginecólogo.

1) Mantené una dieta sana.

2) Evitá la ropa interior que no sea de algodón así como la humedad excesiva en la zona (no permanezcas con el traje de baño mojado)-

3) Prestá especial cuidado con la higiene íntima al limpiarse tras orinar y luego de mantener relaciones sexuales (limpiarse desde adelante hacia atrás).

4) No uses jabones íntimos no específicos ni realices duchas vaginales.

Consultá siempre con tu ginecólogo.

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